2020 fue un año monumental para las relaciones de comercio entre México y Estados Unidos, fortaleciendo un ecosistema que ya está en auge con entre siete y 11 millones de camiones cargados de mercancías que cruzan cada año. De hecho, según la Oficina del Representante Comercial de EEUU, a partir de 2019, México se convirtió en el mayor socio comercial de EE.UU. con $614.5 mil millones en total de bienes intercambiados. Se espera que esta tendencia continúe en los próximos años considerando que expertos han destacado la tensión con China, los nuevos acuerdos comerciales, y los efectos de la pandemia del COVID-19 como factores clave para las empresas que están repensando sus cadenas de suministro. Es así que México se destaca como una alternativa natural a la hora de reducir costos y limitaciones logísticas.

A medida que el mundo se acomoda a la normalidad pospandémica, ¿qué se puede esperar del futuro del comercio entre Estados Unidos y México?

¿Puede México convertirse en la nueva China?

Incluso antes de que ocurriera la pandemia, la consultora Gartner descubrió que el 33% de los líderes mundiales de cadena de suministro habían trasladado sus actividades de abastecimiento y fabricación fuera de China, o planeaban hacerlo en los próximos tres años.

Impulsados ​​principalmente por el aumento de las tarifas que fue acentuado durante el gobierno de Trump, los líderes de la cadena de suministro se vieron obligados a cuestionar la efectividad de los ecosistemas sumamente tercerizados que se encuentran lejos del consumidor final. La pandemia reforzó la necesidad de crear procesos ágiles en torno a las actividades de abastecimiento, fabricación y distribución.

Y así, comenzó a ganar terreno el auge de la cadena de suministro regional con México posicionado como la alternativa líder para aliviar retrasos y escaseces en tiempos de incertidumbre.

Además de un terreno ya inestable para las relaciones entre Estados Unidos y China, la posición de México se benefició con la firma del acuerdo USMCA a favor del antiguo TLCAN. El nuevo acuerdo tiene como objetivo devolver la manufactura a América del Norte mediante la disminución o eliminación de aranceles para reducir los costos de producción y comercio, lo que lleva a precios más bajos para el consumidor final y más ganancias para las empresas. El traslado al sur de la frontera también significa regulaciones laborales, ambientales y de privacidad más estrictas, tiempos de envío más rápidos y precisos, y una serie de eficiencias logísticas vinculadas no sólo a la privilegiada posición geográfica de México, sino también a un ecosistema cultural más familiar.

Dándole la bienvenida a un mundo digital

La digitalización ha sido una tendencia de larga data en todas las industrias durante un tiempo, pero no se puede negar que la pandemia ayudó a superar incluso los pronósticos más ambiciosos. De hecho, un estudio de la fintech EBANX muestra el gran impacto de la pandemia en la adopción de canales digitales en LATAM. Según el estudio, los consumidores online de México crecieron 31% en 2020, el mayor incremento en la región, y un salto que, normalmente, solo se podría lograr para 2022.

Este cambio hacia un ecosistema más digital también se refleja en la industria de la logística. Hace solo 12 años, alrededor del 90% de los transportistas se negaban a aceptar pruebas de entrega (POD) en formato digital. Hoy, como resultado del COVID y la proliferación del trabajo remoto, hemos visto que el 98% de nuestros clientes prefieren este formato. Y la documentación es solo el comienzo de un largo camino para optimizar los procesos de la cadena de suministro. La tecnología ha traído grandes mejoras en áreas como seguimiento y visibilidad, a través de GPS y dispositivos de registro electrónico (ELD), elevando los estándares para los proveedores de servicios en la industria. La visibilidad en tiempo real, las aduanas, el seguimiento de envíos, la geolocalización, los datos y las herramientas de análisis predictivo han pasado de ser ventajas exclusivas a imprescindibles, a medida que aumentan los clientes nativos digitales, y las preocupaciones sobre la productividad y la eficiencia ganan relevancia en departamentos de logística con costos muy elevados. Por lo tanto, los próximos 10 a 15 años serán un punto de inflexión para una industria muy tradicional que todavía depende en gran medida de los procesos analógicos.

Los efectos de la política cambiante

Hasta ahora, las operaciones actuales indican que el T-MEC y el comercio no se verán afectados por la nueva administración de Biden, ya que está destinado a brindar más estabilidad y previsibilidad a las relaciones comerciales. Aunque el tratado se firmó durante una presidencia republicana, se espera que el gobierno demócrata liderado por Biden promueva las relaciones comerciales con México y Canadá para mantener y fortalecer los lazos con los países vecinos. Además, un aumento esperado en el gasto público del gobierno de Estados Unidos y un reenfoque de la política en las clases medias y bajas también podrían resultar beneficiosos para las capacidades de producción de México, ya que se crean incentivos de consumo adicionales.

Después de un año lleno de desafíos y cambios inesperados, crece la ilusión en torno a las infinitas oportunidades que ofrece el comercio entre Estados Unidos y México. Esperamos que 2021 sea un año clave para las industrias mexicanas, a medida que las empresas de todos los tamaños amplían su dependencia en la producción local, acercando sus cadenas de suministro a casa.


Publicación original en inglés para Mexico Business Week.